Tras la publicación de las nuevas versiones de las Normas IFS y BRC de gestión de la seguridad alimentaria que se empezaron a aplicar el pasado 1 de julio de 2018, las empresas de alimentación necesitan implementar las medidas de seguridad para que garanticen la inexistencia de adulteraciones o acciones maliciosas en sus productos. El concepto de “Food Defense” busca trabajar por la prevención, empleando diferentes herramientas y consideraciones que eviten actos maliciosos o de sabotaje, y tratando de localizar los puntos más vulnerables en una instalación del sector alimentario.
Entre las medidas a tomar en la elaboración de un plan de “Food Defense” se encuentran medidas de seguridad interior (como cámaras, alarmas, control informático…), seguridad en el almacenamiento (accesos restringidos, elaboración de inventarios…), seguridad en oficinas y zonas comunes (cajas fuertes, alarmas…), seguridad del personal (verificación de antecedentes personales, identificación de los trabajadores…) y otras medidas como seguridad exterior y control de accesos de personas y vehículos donde entrarían, entre otras cosas, la instalación de puertas automáticas con identificador, barreras automáticas, barreras con sistema antipedestrian…
En el caso de las barreras automáticas y antipedestrian éstas son importantes para controlar el acceso de personal ajeno a las instalaciones mediante vehículos. Además, el sistema antipedestrian está especialmente diseñado para controlar e impedir el acceso de personas por las vías dedicadas exclusivamente para vehículos, proporcionando un extra de seguridad en los accesos a ciertas áreas.
En este sentido, también es importante contar con otros sistemas de control de accesos específicos para el control de entrada de vehículos en los que se pueden añadir un lector de matrículas, lectores de tarjetas, etc., aumentando de esta manera el nivel de seguridad.
Fuente: cuadernosdeseguridad.com
