Desde la entrada en vigor de la anterior Ley 23/1992 de 30 de julio, de Seguridad Privada, cuando se produjo a su amparo la desconexión de las alarmas que hasta entonces tenían conectadas directamente la Policía, y su posterior conexión a una Central Receptora de Alarmas (CRA) privada, ha habido una clara evolución
A lo largo de los años y debido a las evoluciones tecnológicas, las CRA han venido experimentado una serie de cambios. Así, se ha pasado de las líneas analógicas de comunicaciones, a través de un par de hilos de cobre, a las digitales, utilizando los mismos medios físicos. Más tarde llegó la fibra óptica.
Actualmente se están utilizando soluciones virtualizadas permitiendo tener distintos servidores con sistemas operativos de distinta índole de una forma virtual, corriendo en una potente máquina de forma local o en cloud (en la nube). Esto permite realizar un gran ahorro de costes, y gran seguridad frente a una avería de máquina, aunque en el caso de la nube todavía, para ciertas entidades como las financieras, se cuestiona la seguridad, aunque se recomienda que si se utiliza esta tecnología la información vaya encriptada y que los servidores físicamente se hallen en Europa. Esto es debido a los grandes problemas de ciberseguridad que a día de hoy se está sufriendo mundialmente y a la necesidad de cumplimiento del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).
la protección ante ciberataques empieza a tomar un papel muy importante en una CRA y es necesario que toda la infraestructura esté protegida adecuadamente y, además, se cuente con personal cada día más especializado, ya que dentro de las mismas se maneja información sensible, que tendría unas consecuencias graves en el caso de que tuviera lugar una filtración o una pérdida de esa información.
Esto nos hace reflexionar y plantearnos que no sólo las infraestructuras tienen que estar protegidas, sino que a nivel operativo tenemos que tener implementados unos planes de seguridad preventivos, correctivos y/o evolutivos de sistemas y redes, lo que se conoce hoy en día como un plan 360, donde se realizan planes de adecuación, implantación y auditorías periódicas. Con esto se consigue analizar continuamente las posibles vulnerabilidades que se puedan tener y así poder operar para corregirlas.
Fuente: cuadernosdeseguridad.com
